viernes, 2 de agosto de 2013
martes, 9 de julio de 2013
con cada gota
La lluvia apachurra, divide, abraza, indaga, desgarra, aisla, corrompe, destiempa, alivia, descubre, aflora, explaya
el alma
viernes, 28 de junio de 2013
.
...y si me tejo al paisaje ¿florecería con cada lluvia en el verde?
Echando raíz a deshoras, coloreándome a tiempos indistintos y cuidando con recelo el pistilo para renacer -deliberadamente- sólo de mi.
Echando raíz a deshoras, coloreándome a tiempos indistintos y cuidando con recelo el pistilo para renacer -deliberadamente- sólo de mi.
martes, 7 de mayo de 2013
En la borra
*Te encuentro forma en la borra del café de cada mañana; cuando son tres, o cuatro tazas al día asemeja a un flipbook, donde esperas, me adviertes desde abajo, sonríes y corres cada vez más cerca.
*( entre los polvos indefinidos sé que eres tú, pues conozco de antemano cuánto te seduce el azúcar, los lugares cálidos y diluirte en mi lengua)
jueves, 2 de mayo de 2013
miércoles, 13 de febrero de 2013
Si Valentín...
Dichosos
los que abusan de éste día para gastar y
dejarse desgastar a ratitos; que abrazan, apretujan, besuquean, apapachan, restriegan
y se tiñen la lengua de rojo y chocolate, dichosos sean un día.
Si
Valentín viviera se riera de ser el pretexto a tal ultraje del amor. En el
super ni se puede andar, en la calle no se puede comer, los vendedores de globos tantito más y se
elevan, y los de las rosas tipo "Mujer con alcatraces" de Rivera… ¿Qué no sabe usted que ni con
aspirinas las rosas viven más de tres días?.
Hay
cositas que no cuestan como la luna y las estrellas, por más regaladas que
estén nunca dejarán de ser el obsequio más hermoso, utópico y único, no se
olvide de que cada cara le pertenece a cada cual; abrazos, besitos y
preservativos de 3 x 50 (si no para noviembre le sale más caro el caldo que las
albóndigas). Cartitas de corazonsitos, mensajitos sopresa, piojito para que se
duerma, vales de sonrisas garantizadas…
Además,
¿Qué le festeja a ese Cupido?, tan sabroso que es echarle la culpa de todos los
malos tinos. Con sus infinitas equivocaciones deberían de ponerle hilo de fácil
uso integrado a cada flecha que lanza, por aquello de las desemparejadas.
No
es momento de hablar aquí de lo que el amor significa, sino de en qué cosa lo hemos convertido: objeto
de fácil uso, de sencilla posesión, de palabras sin trasfondo, de manejo
desinteresado. Si el amor son corazones rojos empolvados entonces no lo quiero,
prefiero las lunas agridulces las 24x7, las florecitas arrancadas del jardín de
la vecina, las camas destendidas, la cocina para dos, la felicidad ingobernable,
las distancias acortadas… entonces sí, Valentín sería la causa de nada y el
resultado (infinito quisiera) de todo.
sábado, 9 de junio de 2012
De quimeras
Con toda esta utilería revuelta en la pantalla, me desprendo lento de la
cama y paso seguido empiezo a colgarme de ese lugar de recreo que se ha vuelto
mi favorito: la imaginación en balde... Podrá parecer pretensioso, pero ¿de qué
otro lugar me permitirías desengancharte?
Desde acá juego a encontrarte en el
tiempo inexistente, en la lluvia quedita de julio o en alguno de los treinta y
un soles de agosto. En el primer descuido tuyo despertaría la tarde con mi risa
escandalosa, con la felicidad ingobernable, con esas ausencias llenas ahora de
sonrojo y de inquietudes. En un segundo descuido te cercaría con preguntas superficiales
para retenerte, a momentos me sentiría con el derecho de robar tu palabra en un
cause de labios y cedería mi ideario lo
suficiente sólo para coincidirnos. Si le dieras la ocasión a un tercero, caminaría
suntuosa a un ladito tuyo hasta que la calle quedara con un hilo de esencia
combinada, paralizaríamos incluso las avenidas y carros al punto de que todos
se asomarían -más de lo permitido- desde las ventanas y los negocios, sólo para
vernos andar
Aunque todos parezcan pasos arriesgados, confieso que todo lo haría sin
ese miedo inquieto y angustioso que a todos los acompaña, pues como una prevención
femenina –raro en mi- guardaría en una cajita bélica esas dos armas
implacables: una resortera y dulces por si
el desengaño, y un fusil de camelos por si el apresurado amor.
Con un poco de predisposición, en un espacio que no es tuyo ni mío, el
olor del café y cigarro nos adormecería la
noche y en una penúltima distracción, la fantasía sería ese sonido de trompetas
para irnos de la mano a uno de los
tantos futuros inciertos que ya nos pertenecen. Y aunque nada trascienda y todo
pese, me sentiría tan capaz de arrastrarte de la boca del estómago al corazón.
Pero ante tantas incertidumbres, yo
prefiero regresar esta cama de viernes desde la que escribo, segura; porque a
saber: los puntos cardinales de la rosa nunca han de rozarse
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