martes, 22 de abril de 2014

prohibido el café


Sueño con algo y me tambaleo, hoy sueño con lo otro y es peor. Me doy cuenta que desperdicié un día de mi vida sintiéndome mal por aquello que es menor peor que lo segundo. Ahora espero una tercera noche que con lo bueno borre de mi subconsciente el algo y lo otro que son por mucho más negativos que lo último... y ya tomarme un té de tila antes de dormir para dejarme de mamadas. 

martes, 11 de marzo de 2014

Cate de mi corazón

“Que novio ni que ocho cuartos” le dijo su mamá y la pubertita de 12 años en un chingado berrinche aventó las esferas de navidad al piso y se aferró al winnie pooh que le había regalado el amor de su vida de un mes. Aunque se encabrone, aunque la castigue. “No oigo, no oigo, soy de palo”.  

Sabía su nombre completo, el número de hermanas, que le gustaba quitarle a las morritas las paletas de manita para babearlas, que los “nick” de messenger eran para ella y, claro, que se conectaba después de comer sólo para seguir coincidiendo en colores favoritos, el parque de bugas y cuántas veces has jugado a la botella, “ke bonitha tu foto, pásamela”… suficiente para saber que es un amor para siempre.  Su primer pinchi besito, fue ahí en una tarde de pinta de la prevo, abajo del mezquite y muy rápido antes de que llegue el Multirrutas, ese viejo bigotón que no para de caminar todo el día buscando parejitas atrás de los talleres para reportarlos, reportarlos y pegarse un encerrón con la trabajadora social; de pajarito, cariño, con los ojos suficientemente abiertos para no chocar la nariz y maniobrando un paso atrás para evitar pegarse al chamaco caliente, porque bien platicaba con sus amigas “asco las de tercero que se cachorean en el parque”.

Ese que se fue con la amiga, el bebito de mamá, el controlador que embarazó a otra, el panchero que rascó las excusas y el noble que escuchó de dignidad; así seguiditos, sin descanso ni compasión. “Que novio ni que ocho cuartos”, mierda ¿porqué no la escuchó?  prefirió las enseñanzas malas, la de Frida de entrega total, las de “El amor en los tiempos del cólera” para esperar con paciencia y cogedera amores no correspondidos, las de “Blanca Nieves” para chingarse a las brujas, y las de la tele.  No hay que negarlo,  de “Clase 406” y “Soñadoras” la niña  aprendió las precarias nociones de amor que le han servido por siempre: nunca aceptar una piña colada en la disco porque los hombres les ponen tachas, las pobres pueden enamorarse de los ricos, los pobres no deben hacerse pasar por ricos, el sexo sólo si los dos quieren - y con velas por favor-, las rupturas se arreglan con flores y con la ayuda de la virgencita, y ¡aguas con las suegras!  porque quieren casar a sus hijos con la Montes Rivadeneira. Cultivó todo eso pero no aprendió nunca cómo ser protagonista, estar sola y ser feliz (¿acaso se puede?). Pinchi Aracely Arámbula, aparte de flaca, tonta.

Fue su culpa. Chamaca volada, estaba en la primaria y ya le gustaban todos los guapos engelados del salón, nunca se cambia. Que la voltee a ver el güerito, no, no tanto porque todavía no la dejan rasurarse las piernas; mira, aprendió a jugar a las canicas por él; que le compren el traje de baño más fosforescente aunque ni nalgas tenga; ay, se dobla la falda pa’ que se le vean las rodillas huesudas;  ¿cuándo le vas a mandar saludos, chino? tanto le gustas que se conforma con ser tu novia en el recreo, así sin hablarse, ándale, tantito, ¿apoco no conoces su letra en el chismografo?, el eucalipto del patio está repletito de corazonsitos ¿ya viste?. Nada.  La señora con profundo instinto de saberlo todo sin preguntar, le soltaba de vez en cuando cariñitos: “Mijita, eres la más chula de todas, así  molacha con tus moñotes”,  pero como siempre sólo le correspondía el gordito. Y vuelve la burra al trigo. 

“Que novio ni que ocho cuartos”, “ay, amá, que loca te pones” y nunca que la escuchó. Pero fue más atrás, ¿te acuerdas? cuando tenía cinco años se tiraba toda la tarde en el sillón gris y le preguntaba con aquella curiosidad infantil cómo las de televisa se besaban así en las novelas sin pudor y sin amor, “es que se ponen un dulcesito en la boca”, “ah”; le cuestionaba varias veces esperando que se equivocara  pero siempre la misma respuesta de “chupan algo”. Pinchi buki coqueta, hasta ahora comprende las enseñanzas maternales, eso era, eso ha sido siempre: hay que tener siempre chucherías a la mano, en la bolsa, en los calzones, chuparse pa' dentro la menta, para evitar con cautela el puto amor.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Del doce.

Tengo antojo de escribir mis palabras favoritas,  armar una oración que, letra a letra, las conjugue todas: "estoicismo", "magenta", "alma", "maracuyá", "empoderamiento", "tú"; que describa de manera simple el gusto de una joven de 22 años en éstos tiempos modernos, para en el futuro -con suerte- ser leída por algún extraño desinteresado, salvándome así del común denominador vacío y superficial. 

Te preguntarás qué de profundo tiene "magenta"; bueno, no es lo tangible de lo que hablo,  sino la representación que encierra. Como el día en que creí haber encontrado el amor de mi vida porque aquel niño secundariano conocía las tonalidades exactas de las siete letras.

No es algo tan profundo, a veces me gusta la sílaba tónica, o mi voz chillona tratando de aportarle dureza a la palabra, otras es sólo por el acento abusivo que se derriba sobre las "a" y lo bien que congenian unas letras con otras; te lo digo, se trata de cosas simples pero trascendentes. 

¿Imaginas elegir dentro de la inmensidad del lenguaje apenas un conjunto que deberás usar el resto de tu vida  para referirte a todo?  suena abusivo, pero es la realidad para aquellos que no se molestan en desbaratar un texto. En cuanto a los demás, bueno, a mi me encantaría que todo partiera de tú; al final de los tiempos ninguna historia se habría trazado con tanta sensatez, pues inherente (otra de mis favoritas) estarías abarcando todas mis realidades. Sí, realidades. 


martes, 5 de noviembre de 2013

lunes, 28 de octubre de 2013

Por Pablito

La existencia resulta a veces tan  insignificante, vacía, efímera, deliberadamente desaprovehada que nos olvidamos de todo lo que hay fuera de nosotros - entes-. 

Y así como es, llega un fue.  Caminas un día entre Carlitos y los angelitos, pudiendo rastrear entre el polvito panteonero los momentos en el pasado en que dejaste de vivir por tristeza, soberbia o ingratitud... y no es hasta ese instante cobarde, que eres capaz de hacer pacto y trueque con la Catrina: suspiro por respiro; todos aquellos que dejaste de dar para regalárselo a cualquiera de esos bebitos y obsequiarles un mínimo - o máximo según tu grado de desperdicio- de felicidad eterna. 

Desde el alma, una disculpa a los angelitos por el tardío descubrimiento. 

viernes, 18 de octubre de 2013

De almendras amargas


En un modo memorable todo me remite a ti, ¿Sería justo tratar de numerarlo?:  el Márquez de mi mesa, las finitas cintas de colores en las páginas, el parque de la otra esquina, la boca de chocolate, mi perra en celo, el cielo rosa en soledad, los laberintos de las calles y la población colérica -e ilusa- intentando decifrarlos... 

Me remite por que quiero, por libre antojo, por bruja egoísta,  por que poseo la convicción firme de que la mente amarra y mantiene cerca, que el recuerdo es vida cuando se reconstruye desde el alma y esquiva cualquiera de tus -ya probados- métodos de escape. 

Si no tiene principio ¿porqué habría de aceptar el fin? Si los deseos me fluyen desde lo más recóndito del ser, volar, cimentarme, obsequiarle realidad, coexistir, convertirme en tu más bendito súcubo ... Quién suelta qué hasta dónde. Por qué. 

*Te escribo desde la raíz de mayo, de donde fueron colgando apresuradas almendras amargas. Porque a saber (sí que lo sabes):  partiendo de tus estrellas de octubre, desde la grada blanca, la Fridita abandonada, o tu besito empapado de sonrisas, éstas letras no serían. 

Puntos suspensivos. 



martes, 24 de septiembre de 2013

Auxocromo



Y decirte, mi niño,  que el cielo amaneció de nubes abiertas, con indiscretas pinceladitas multicolores. Que el aire mece,  el viento pesa,  y que a primeras penas,  entinta tu imagen en mi. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

Yo no puedo tenerte ni dejarte


Yo no puedo tenerte ni dejarte,
ni sé por qué, al dejarte o al tenerte,
se encuentra un no sé qué para quererte
y muchos sí sé qué para olvidarte.

Pues ni quieres dejarme ni enmendarte,
yo templaré mi corazón de suerte
que la mitad se incline a aborrecerte
aunque la otra mitad se incline a amarte.

Si ello es fuerza querernos, haya modo,
que es morir el estar siempre riñendo:
no se hable más en celo y en sospecha,

y quien da la mitad, no quiera el todo;
y cuando me la estás allá haciendo,
sabe que estoy haciendo la deshecha
.

SOR JUANITA INÉS

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Hecho raíz (sí, con H)

¿Nunca has entrado a un espacio ajeno y has sentido todo completamente extraño y descuadrado?, ¿Las distancias distorsionadas, el sillón incómodo, el ambiente saturado e incluso los colores indefinidos?. Pero al pasar un mínimo de una hora ahí, los sentimientos dan un giro, (eso sí, imperceptible): conoces con exactitud la distancia entre ti y el baño, un sillón o una cama muy confortable y hasta podrías nombrar la diferencia entre el beige número 3 y el hueso de las paredes.

Pero ahora, cuando no sólo es una habitación sino una ciudad entera a la que hay que acostumbrar el cuerpo y los sentidos, todo se complica, no sólo porque hay que agudizarte para interiorizar lo más pronto posible todo, también porque está sobreescrito que habrás de dejar atrás espacios ya digeridos. De entrada la capacidad de asombro nunca la pierdes, los ojos pueden derramarse en el descubrimiento de las cornisas de los edificios, en el físico de las personas, en la nomenclatura de las calles o en la ubicación de los bares.

Pasados los momentos perdido en el centro (donde todo es igual) y buscando la ubicación del sol para encontrar tu norte referencial en el “sí, soy de allá”, no pasarán más de 7 días para que logres abstraer un mínimo de supervivencia. Entonces sí, abrirás la puerta del departamento y respirarás algo que ya conoces, las tazas y platos se parecerán a ti, el sabor del agua de la regadera ya no será tan ácido,  el número de calles que caminarás para llegar a tu destino parecerá normal e incluso las personas que cruzas en los bares los viernes simularán tus amigos.

Las caminatas, las risas, las experiencias , y llegará el momento para irte (o volver). Si logras dejarlo todo y regresar a tu espacio anterior con sólo una mochila cargada de alegría, entonces no has aprendido nada; si en cambio, das el último paso sintiendo que has dejado parte de tu esencia en aquellas tazas despostilladas y en las bancas del parque, entonces habrás echado raíz. Como si el alma se partiera en trocitos y se esparciera en  cada esquina donde reíste al descubrirte pleno y feliz.  

Digo que instintivamente es fácil apropiarse de los espacios, pero  al partir no tienes porque desprenderte y arrancar de tajo el recuerdo de aquella puerta azul. No olvidar que el beige era número tres y que te llevaba quince pasos  y una media vuelta  ir al baño, será la razón perfecta para ir a visitar el alma y regar tus propias raíces. 

martes, 20 de agosto de 2013

En la soledad de la distancia


¿Cuántos acurrucos hacen falta para dormir a cientos de kilómetros en una cama angustiosamente ancha?

viernes, 2 de agosto de 2013

martes, 9 de julio de 2013

con cada gota

La lluvia apachurra, divide, abraza, indaga, desgarra, aisla, corrompe, destiempa, alivia, descubre, aflora, explaya 
el alma 

viernes, 28 de junio de 2013

.

...y si me tejo al paisaje ¿florecería con cada lluvia en el verde?  
Echando raíz a deshoras, coloreándome a tiempos indistintos y cuidando con recelo el pistilo para renacer -deliberadamente- sólo de mi.  

martes, 7 de mayo de 2013

En la borra



*Te encuentro forma en la borra del café de cada mañana; cuando son tres, o cuatro tazas al día asemeja a un flipbook, donde esperas, me adviertes desde abajo,  sonríes y corres cada vez más cerca.

*( entre los polvos indefinidos sé que eres tú, pues conozco de antemano  cuánto te seduce el azúcar, los lugares cálidos y diluirte en mi lengua)

miércoles, 13 de febrero de 2013

Si Valentín...


Dichosos los que abusan de éste día  para gastar y dejarse desgastar a ratitos; que abrazan, apretujan, besuquean, apapachan, restriegan y se tiñen la lengua de rojo y chocolate, dichosos sean un día.
Si Valentín viviera se riera de ser el pretexto a tal ultraje del amor. En el super ni se puede andar, en la calle no se puede comer,  los vendedores de globos tantito más y se elevan, y los de las rosas tipo "Mujer con alcatraces" de Rivera…  ¿Qué no sabe usted que ni con aspirinas las rosas viven más de tres días?.  
Hay cositas que no cuestan como la luna y las estrellas, por más regaladas que estén nunca dejarán de ser el obsequio más hermoso, utópico y único, no se olvide de que cada cara le pertenece a cada cual; abrazos, besitos y preservativos de 3 x 50 (si no para noviembre le sale más caro el caldo que las albóndigas). Cartitas de corazonsitos, mensajitos sopresa, piojito para que se duerma, vales de sonrisas garantizadas…
Además, ¿Qué le festeja a ese Cupido?, tan sabroso que es echarle la culpa de todos los malos tinos. Con sus infinitas equivocaciones deberían de ponerle hilo de fácil uso integrado a cada flecha que lanza, por aquello de las desemparejadas.
No es momento de hablar aquí de lo que el amor significa, sino de en qué cosa lo hemos convertido: objeto de fácil uso, de sencilla posesión, de palabras sin trasfondo, de manejo desinteresado. Si el amor son corazones rojos empolvados entonces no lo quiero, prefiero las lunas agridulces las 24x7, las florecitas arrancadas del jardín de la vecina, las camas destendidas, la cocina para dos, la felicidad ingobernable, las distancias acortadas… entonces sí, Valentín sería la causa de nada y el resultado (infinito quisiera) de todo. 

sábado, 9 de junio de 2012

De quimeras



Con toda esta utilería revuelta en la pantalla, me desprendo lento de la cama y paso seguido empiezo a colgarme de ese lugar de recreo que se ha vuelto mi favorito:  la imaginación en balde... Podrá parecer pretensioso, pero ¿de qué otro lugar me permitirías desengancharte?
Desde acá juego  a encontrarte en el tiempo inexistente, en la lluvia quedita de julio o en alguno de los treinta y un soles de agosto. En el primer descuido tuyo despertaría la tarde con mi risa escandalosa, con la felicidad ingobernable, con esas ausencias llenas ahora de sonrojo y de inquietudes. En un segundo descuido te cercaría con preguntas superficiales para retenerte, a momentos me sentiría con el derecho de robar tu palabra en un cause de labios y cedería mi ideario  lo suficiente sólo para coincidirnos. Si le dieras la ocasión a un tercero, caminaría suntuosa a un ladito tuyo hasta que la calle quedara con un hilo de esencia combinada, paralizaríamos incluso las avenidas y carros al punto de que todos se asomarían -más de lo permitido- desde las ventanas y los negocios, sólo para vernos andar
Aunque todos parezcan pasos arriesgados, confieso que todo lo haría sin ese miedo inquieto y angustioso que a todos los acompaña, pues como una prevención femenina –raro en mi- guardaría en una cajita bélica esas dos armas implacables: una resortera y dulces por si  el desengaño, y un fusil de camelos por si el apresurado amor.
Con un poco de predisposición, en un espacio que no es tuyo ni mío, el olor del café y cigarro  nos adormecería la noche y en una penúltima distracción, la fantasía sería ese sonido de trompetas para irnos de la mano a  uno de los tantos futuros inciertos que ya nos pertenecen. Y aunque nada trascienda y todo pese, me sentiría tan capaz de arrastrarte de la boca del estómago al corazón.
 Pero ante tantas incertidumbres, yo prefiero regresar esta cama de viernes desde la que escribo, segura; porque a saber: los puntos cardinales de la rosa nunca han de rozarse

domingo, 18 de marzo de 2012

Auxocromo por ti


Hoy se les atascan las alas, mañana les nacen al doble.
La mariposa se refugia hoy, espera. Y en un momento preciso de paz se excibe como ser único, pomposa, halagada, y todo lo ilumina y cega.
Con todos tus colores quiméricos sere auxocromo por ti.
Arrulladita en el alma, bendecida por el tiempo: te propongo besarte el camino y llenarlo de dulces y flores, una veladora para que no huyas lejos, te quedes cerca... y que sea en primavera tu llegada y que ésta te pertenezca.

sábado, 10 de marzo de 2012

Charla de café: el valor de la letra


¿Si yo vendiera mis palabras cuánto costarían?, ¿sería rica o me empobrecería a cambio de que algunos me leyeran?, si es así entonces ¿quién establece el valor de la letra?

Hoy chismorreando en el super me encontré de chiripa un librito rosita, adornado, gordito..."Hierba Santa" una novelita de la relación entre Frida y su Madrina la muerte -las significaciones, sus amores y desamores-, sabrosísimos 69 pesos que me hicieron dejar de lado un aburrido y tedioso "Pueblo en Vilo" de 200 más gastos de envío.

Y si son essas frases conjuntas las que nos hacen inmortales, las que nos hacen permanecer, revivir con cada leida, extender la existencia hasta cada rinconsito de las bibliotecas ¿Quién es capaz de venderme un Solares por 10 pesos, un García Márquez por 300 y un Taibo por 100..?

"El Principito", el resumen de la enseñanza de vida en unas cortas páginas, con metáforas distraídas y profundas, ese que es para niños y para adultos que se acuerdan que fueron niños... una filosofía de vida por 40 pesos con ilustraciones a color.

Y que felicidad la mía al saber del diario de Frida Kahlo en 350, un escáner a color, letras, garabatos, dibujos previos a grandes pinturas, expresiones propias de su bendita vida... Pero a la par la mitad de mi cuerpo se entristece ¿tan poco vale la intimidad de mi Friducha?

Cuando uno se encuentra en situación como la mía, casi siempre con poco presupuesto a la hora de comprar, a veces nos dejamos llevar por los nombres de esos autores medio famosillos, o esos títulos costosos, pero el valor de la letra no radica en uno ni en otro; valiosísimos son los 50 pesos que pagué por "Santa" tanto como los 350 que pagaré por otro en mente. A saber, el precio de nuestra biblioteca personal radica en la antigüedad,  el cuidado, los cariñitos que le hacemos con cada hojeada y el amor caprichoso que sentimos por los autores. 

Escribir cuesta, escribir vale, pero que radical decieión de aquella autora que decide nunca más publicar un libro porque se coló una versión pirata por internet... mira que abandonar una pasión por algo tan banal como el precio de las cosas.

Que gusto sentiría yo, si en uno de esos días de futuro próximo me sorprendiera esa noticia, personas que deciden desgastar su vista pegados en una pantalla por leerme... ¿Quién más le da valor a lo que escribo sino yo?

miércoles, 7 de marzo de 2012

Que el feminismo termine en esta vida...



Bajo protesta. Digo que mi feminismo acabará el dìa que pueda delirar con la equidad; cuando nombrar a las mujeres no lleve implícito "dominación, opresión, discriminaciòn"; cuando hablar de Mujer signifique hablar de lucha; el momento en que sea posible lucir en la calle una minifalda con suma libertad; cuando los espacios se le abran, cuando el hogar no las cierre; cuando me convenza de derechos globales ejercidos por todas ellas; mi feminismo llega a su fin cuando comienze en el mismo hilo temporal el derecho de decidir sobre nuestro propio cuerpo y que el aborto sea visto como es: una decisión admirable y nunca cobarde; y la maternidad elección libre, no obligación natural y divina; cuando se conciba la acción del 50% de la población; cuando sea una regla gramatical poner un "@" a los sustantivos y después en una bendita revolución de lenguaje se utilice "Mujer" en alusión al ser human@; el dìa que su cuerpo deje de ser percibido sólo como un ente sexual; cuando haya mas desnudos, cuando exista menos morbo; cuando la iglesia y la señora Victoria abandonen la intención de querer guiar nuestra conducta; cuando se escriba con mayúscula... cuando se pronuncie con signos de admiración; cuando la mujer presidenta, cuando la mujer obrera; cuando la mujer se ame a si misma, cuando comienze a vivir su feminidad potenciada;Bajo protesta reitero que de mi lucha depende que el feminismo termine no en dos o tres, sino en esta vida mía.